Un sistema de control de accesos para un acontecimiento no permanente necesita de una gran flexibilidad que permita adaptarlo a todas las posibilidades que se pudieran presentar a lo largo de todo el evento.
Las infinitas posibilidades que puede presentar un acontecimiento público obliga al diseño de un sistema versátil y económico fácilmente adaptable a tamaños y configuraciones, tanto en la disposición de las puertas como en los sistemas de trasmisión de datos entre estas y el centro de control, sin que esto suponga un aumento significativo en el coste.